Justicia para la paz
A partir del 26 de septiembre de 2010, inauguramos en Venezuela una nueva etapa en su historia política contemporánea: el cese de la hegemonía gubernamental. A partir de esa fecha comenzamos la transición a la libertad y la democracia; lo que implica que deberemos echar las bases de ese futuro republicano. Deseamos que ese futuro sea de democracia y paz.
Venezuela está hoy sedienta de paz, libertad y bienestar, y eso sólo es posible alcanzarlo a través de la reconciliación de todos los venezolanos. La reconciliación, en la que estamos empeñados, se sustenta en una justicia independiente e imparcial.
Al fomentar la reconciliación, nos referimos al consenso necesario entre antiguos adversarios para favorecer el respeto de las normas democráticas y el Estado de derecho, y así dirimir sus conflictos por vías no violentas.
Promover la reconciliación de los venezolanos, supone: i) la consolidación institucional de la democracia y el Estado de derecho, y ii) contar con instituciones políticas y judiciales respetables y confiables para la administración y solución de conflictos por vías pacíficas. Todo esto obliga a la construcción de una nueva justicia para la paz.
El camino para alcanzar esa nueva justicia para la paz, implica:
a) La determinación de responsabilidades legales individuales por las violaciones de derechos humanos y abusos cometidos.
b) Una justicia restaurativa que compense de manera espiritual y/o material a quienes fueron víctimas de esos abusos y violaciones.
c) Una justicia social redistributiva que establezca un régimen de igualdad de oportunidades para todos y el acceso a un conjunto de necesidades ciudadanas básicas o mínimas (salud, educación, seguridad social, etc.).
Todo ello se logrará promoviendo en la Asamblea Nacional, entre otras, las siguientes iniciativas:
- COMISIONES DE LA VERDAD. Tienen como fin primordial investigar e informar sobre los abusos cometidos durante períodos clave del pasado reciente. Son órganos oficiales, con amplia participación ciudadana, que formulan recomendaciones para remediar tales abusos y prevenir su repetición.
- PROGRAMAS DE REPARACIÓN. Para ayudar a la reparación material y moral de los daños causados por abusos violaciones del pasado. Consisten en una combinación de beneficios materiales y simbólicos para las víctimas, que pueden incluir desde compensaciones financieras hasta peticiones de perdón oficiales.
- JUSTICIA DE GÉNERO. Incluye esfuerzos para combatir la impunidad de la violencia sexual y de género, y asegurar el acceso de las mujeres, en igualdad de condiciones, a los programas de reparación por trasgresiones a los derechos humanos.
- REFORMA INSTITUCIONAL. Transformar sustancialmente todo el sistema de justicia, esto es, el Tribunal Supremo de Justicia y los demás tribunales; el Ministerio Público; la Defensoría Pública; los órganos de investigación penal; los auxiliares y funcionarios judiciales; el sistema penitenciario; los medios alternativos de resolución de conflictos; los ciudadanos que participan en la administración de justicia y los abogados autorizados para el ejercicio, para que aquél deje de ser instrumento de persecución, represión y corrupción, y convertirlo en herramienta íntegra y confiable de servicio público. Un sistema de justicia para hacer efectivos los derechos y garantías ciudadanas.
- ACCIONES PENALES. Investigaciones judiciales de los responsables de violaciones individuales, masivas y/o sistemáticas de derechos humanos.
La transición hacia un nuevo paradigma de desarrollo democrático, humano y sustentable, capaz de administrar y resolver sus conflictos de manera institucional y no violenta a través de una nueva justicia, independiente e imparcial, podrá dar respuesta total a los anhelos populares de paz y reconciliación de los venezolanos.
Finalmente, hacemos nuestras las palabras de Nelson Mandela: "Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir" (Discurso de Orden en el Premio Nobel de la Paz, 1991).
"No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón" |